El primer asentamiento de españoles en Panamá fue Nombre de Dios, pero a finales del siglo XVI, el Rey Felipe II ordenó el traslado del pueblo a Portobelo. Con la inauguración de esta exposición celebramos el 406° aniversario de la Fundación de Portobelo, ocurrida el 20 de marzo de 1597.
Sus famosas Ferias convirtieron a Portobelo en uno de los puertos más importantes del imperio español. Mientras duraron estas ferias, Portobelo fue el centro de comercio entre Europa, África, el Caribe, Centro y Sudamérica. La Aduana de Portobelo sirvió como centro de intercambio entre artículos manufacturados en Europa y el oro y la plata extraídos de las minas de Perú. Igualmente prisioneros africanos eran recluidos en un área llamada Guinea y vendidos en el mercado público.
Para muchos africanos la llegada a Portobelo significó el final de los horrores del viaje y el comienzo de la esclavitud en el nuevo mundo. Para algunos de ellos esta esclavitud duró menos, pues escaparon a la jungla mágica de Portobelo. A estos africanos fugitivos quienes ferozmente lucharon por su libertad en contra del imperio español en Panamá les llamaron Cimarrones. Después de escapar hacia las colinas y la jungla, los Cimarrones construyeron pueblos fortificados conocidos como palenques, desde los cuales declaraban la guerra a sus antiguos esclavizadores. Los Cimarrones tuvieron tanto éxito en la batalla que los españoles se vieron forzados a negociar treguas con ellos y finalmente a reconocer su libertad.
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